¿Pablo nos llama a pasar de las mentiras a la madurez?

El apóstol Pablo escribió que una vez razonó como un niño, pero que ahora había dejado atrás los caminos infantiles (1 Cor. 13:11). Se refería al proceso de madurez espiritual, por el cual las ideas egocéntricas de un creyente son reemplazadas por una perspectiva más saludable.

Pero la maduración es sólo eso, un proceso, por lo que algunos pensamientos inmaduros pueden persistir en el cristiano. Basándonos en nuestras experiencias de la infancia, podemos creer erróneamente…

  • Mentira #1-El amor de Dios por nosotros depende de lo buenos que seamos. Actuamos como si nuestro comportamiento pudiera impactar positiva o negativamente en su afecto por nosotros. Pero las Escrituras nos dicen que el amor del Señor es constante; nunca varía.
  • Mentira 2: La aceptación de los demás tiene que ver con la actuación, no con lo que somos. Con esta mentalidad, tratamos constantemente de complacer a otras personas. Pero podemos descansar en la verdad de que Dios ha adoptado a cada creyente en su familia; somos totalmente aceptados.
  • Mentira #3-Nuestra seguridad descansa en el estatus social, las cosas materiales, o algún otro premio mundano. Esto nos lleva a la ansiedad y a la manipulación cuando intentamos adquirir lo que nos falta. La verdad es que experimentaremos paz cuando nos demos cuenta de que Cristo es nuestra verdadera fuente de seguridad.

Estas ideas erróneas representan un “enemigo oculto del amor”, porque el afecto divino no puede florecer con actitudes inmaduras. Debemos reemplazar tales creencias con la verdad bíblica.

Pablo nos llama a avanzar hacia la madurez en nuestro pensamiento y comportamiento. Aferrarse a formas inmaduras puede interferir con nuestra sensación de paz, seguridad y alegría. Pero saber la verdad sobre la aceptación de Dios y reconocer que nuestra seguridad está sólo en Él, nos llevará a relaciones caracterizadas por su amor.

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