bautismo 2

¿Qué “Agua Viva” ofreció Jesús?

La historia del encuentro del Señor con una mujer samaritana es un maravilloso ejemplo de su amorosa respuesta a los individuos que sufren (Juan 4:1-42). Jesús siempre está extendiendo la mano en el amor, incluso cuando no reconocemos su mano extendida.

Aunque este encuentro puede haber parecido accidental, en realidad fue una cita providencial con el Mesías. Cuando la mujer llegó al pozo, Jesús inició la conversación pidiendo un trago de agua. Su acercamiento directo la sorprendió y abrió la puerta a un diálogo que cambiaría su vida para siempre.

A lo largo del intercambio, el objetivo de Jesús era ayudar a la mujer a reconocer su mayor necesidad para que él pudiera suministrarle el único regalo que satisfaría esa necesidad: la salvación y el perdón de sus pecados. Ella había pasado su vida tratando de encontrar amor y aceptación en todos los lugares equivocados. Cristo le ofreció el agua viva del Espíritu Santo, la única cosa que saciaría su sed espiritual y emocional.

Como la mujer samaritana, a veces podemos estar tan empeñados en satisfacer nuestras necesidades inmediatas que no vemos la mano de Dios extendiéndose hacia nosotros en el amor, ofreciendo lo que realmente satisface. Sólo Cristo puede llenar nuestras almas vacías para la eternidad y proveer nuestras necesidades emocionales esenciales ahora.

Este mundo está lleno de pozos que prometen proporcionar amor, aceptación y autoestima, pero nunca satisfacen plenamente. Cuando tu alma esté vacía y el pozo se seque, busca a Jesús. Él tiene una cita divina programada contigo, y Él saciará tu sed con su Espíritu, si se lo permites.

 

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