Ven conmigo Jesús

¿Jesús se levantó físicamente de entre los muertos?

La resurrección física de Cristo es la piedra angular de nuestra fe. Sin ella, el cristianismo se desmorona. Es precisamente porque la resurrección física de Cristo está en el corazón del cristianismo que está constantemente bajo ataque. Nuestra cultura frecuentemente niega la resurrección física de Jesucristo debido a una tendencia contra los milagros. Es común que el cristianismo y el cultismo aberrantes nieguen también la resurrección física de Cristo. Por estas razones, debemos estar equipados para defender este esencial de lo esencial. Para hacerlo, miremos los registros bíblicos e históricos de la resurrección de Cristo.

En primer lugar, la resurrección física de Cristo se afirma en el canon de las Escrituras. Cuando los líderes judíos pidieron una señal milagrosa, Jesús respondió: “Destruyan este templo, y yo lo levantaré de nuevo en tres días” (Juan 2:19). La Escritura confirma que el templo del que hablaba era el templo de su propio cuerpo (ver Juan 2:19). Juan afirma:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado y lo que han tocado nuestras manos, esto proclamamos acerca de [Jesús] el Verbo de la Vida” (1 Juan 1:1).

Además, las confesiones del cristianismo están repletas de referencias a la resurrección física del Redentor. Cirilo de Jerusalén proclamó, “Que ningún hereje te persuada a hablar mal de la Resurrección. Porque hasta hoy los maniquíes dicen que la resurrección del Salvador fue fantasmagórica y no real”.

Por último, las características del cuerpo de Cristo tienen una verdad elocuente sobre su resurrección física. Jesús invitó a los discípulos a examinar su cuerpo resucitado para que supieran más allá de la sombra de la duda que era el mismo que había sido fatalmente atormentado. También comió comida como prueba de la naturaleza de su cuerpo resucitado.

Jesús proporcionó el signo de exclamación final para su resurrección física diciendo a los discípulos que su cuerpo resucitado estaba compuesto de “carne y huesos”. “Tócame y verás”; dice, “un fantasma no tiene carne y huesos, como ves que yo tengo” (Lucas 24:39).

 

Leave a Reply