La perspectiva determina el resultado

La perspectiva determina el resultado

Se enfrenta a una situación y tiene dos opciones: pensamientos positivos o pensamientos negativos. Cualquier pensamiento que alberguemos en nuestra mente es uno u otro y el pensamiento que alimentamos será el que resuene en nuestros corazones y el que expresemos hacia los demás. La percepción simple y aparentemente sin sentido de una situación puede tener el impacto más significativo a largo plazo. Del pensamiento al corazón y del corazón a la acción, todo comienza con la forma en que percibimos nuestra situación. Nuestros pensamientos internos eventualmente se expresarán en nuestras acciones. Es fácil suprimir un pensamiento negativo y vivir en esclavitud o expresar un pensamiento positivo y vivir en libertad.

Hace aproximadamente un mes, estaba jugando al Frisbee definitivo cuando salté y aterricé y rasgué mi ACL y rasgué parcialmente mi menisco. Tenía que tomar una decisión en ese momento que afectaría los próximos 9 meses, considerando que mi médico dijo que no corría durante 6 meses y no hacía deporte durante 9 meses. Había dos formas de percibir mi situación: ¿encuentro lo positivo en esto o me detengo en lo que no puedo cambiar? Tenía que decirme a mí mismo que iba a sacar lo mejor de esta situación y ha sido una gran oportunidad para mostrar el Espíritu de alegría en una situación que puso a prueba mi alegría carnal. Si mi alegría estuviera en mis circunstancias, habría quedado devastada porque Dios sabe que soy como un niño en el asiento trasero en un viaje por el país. Nuestro gozo es permanente en el Señor y sus promesas y podemos estar seguros de ello. Jesús terminó el trabajo en la cruz e imparte alegría en nuestras vidas a través del Espíritu Santo. Una alegría que nunca falla.

¿Qué circunstancias estamos enfrentando en este momento que nos está robando la alegría? ¿Cómo vamos a percibir nuestras circunstancias terrenales? ¿Nuestra alegría descansa en la alegría del Señor o en la montaña rusa de nuestras circunstancias? Nuestra perspectiva determinará nuestro resultado. Aunque la situación puede parecer negativa, la respuesta siempre puede ser positiva.

Romanos 15:13 – Ahora que el Dios de la esperanza te llene de alegría y paz al creer, para que puedas abundar en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

2 Corintios 10: 5 – Destruimos los argumentos y todas las opiniones elevadas en contra del conocimiento de Dios, y tomamos cautivo todo pensamiento para obedecer a Cristo.

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